Ferran de Pol: la escritura y la vida (1911-1995)

Josep-Vicent Garcia i Raffi

El pasado 19 de octubre moría el escritor y abogado Lluís Ferran de Pol. Perdíamos a un excelente narrador y a un soldado de Cataluña, de los territorios de habla catalana. Nació en Arenys de Mar en 1911. Tuvo una formación literaria autodidacta y desde muy joven colaboró en revistas y periódicos locales, labor periodística que ya no abandonaría jamás. Escribe en las revistas de Arenys Oreig (1932) –que dirigía su amigo Josep M. Miquel i Vergés– y Salobre (1935). Sus colaboraciones son reseñas, prosas y alguna que otra traducción. Forma tertulia con el dibujante y bibliófilo Francesc Arnau y el escultor Joan Barrera, quienes le introducen en el mundo del arte, tan útil para su trabajo en México. Su primer cuento publicado será "Els hereus de Xanta” (1934), que gana el premio de narrativa Joan Colom de los X Juegos Florales del Ateneu d’Arenys de Mar, presididos por Joaquim Ruyra y Carles Riba.

Se licencia en derecho, y mientras prepara oposiciones a notaría, estalla la guerra de 1936. Trabaja como instructor de las milicias populares y es destinado al frente de Aragón como componente del cuerpo del ejército central. Ya no dejará de combatir en varios frentes, incluida la Batalla del Ebro, donde resulta herido. Entretanto, y no olvidando nunca la literatura, la narración Tríptic (el sàtir-el frare-la donzella) obtiene el premio Narcís Oller de la Generalitat de Cataluña al mejor cuento escrito en catalán de 1937. No fue publicado, como otras muestras tempranas de su prosa, hasta 1964. En él se entreven ya las bases estilísticas del buen narrador en el que más adelante se convertiría y el uso del mito. En 1938 se publica su traducción de L’olla d’or, de E.T.A. Hoffmann i recoge notas para un estudio sobre literatura caballeresca catalana. Fue desde joven un lector apasionado por los clásicos catalanes, que admiraba profundamente y que, junto con la Biblia, releía.

La etapa mexicana
Finalizada la guerra, es internado seis meses en el campo de concentración de Sant Cebrià de Rosselló. Gracias a las gestiones del Comité Británico para los refugiados de España se exilia a México, donde residirá durante diez años. Solo llegar, gracias al espíritu generoso que tuvo el gobierno de Lázaro Cárdenas, colaboró con el periódico El Nacional, donde publicó durante los años 1939-1940 algunos artículos sobre el final de la guerra y la estancia en el campo de concentración. Trabajó como periodista durante ocho años escribiendo sobre literatura, arte –dirige una página monográfica– y cultura con una periodicidad semanal. Especialmente interesante resulta la lectura de los artículos y reseñas sobre las culturas pre-colombinas que tanto influyeron en su obra. Estas colaboraciones en El Nacional conformaron su estilo expositivo. Son artículos informativos y didácticos por su claridad y ayudan al proceso de transformación cultural que vive el México de la década de los cuarenta. Para Ferran de Pol el periodismo –lo dijo en más de una ocasión– fue una escuela permanente de escritura –aunque fuera en castellano.

Paralelamente a su trabajo como periodista y estudiante de Filosofía y Letras, Ferran de Pol será uno de los fundadores de dos revistas catalano-americanas: Full Català y Quaderns de l’Exili. La primera nace en 1941 bajo la dirección de Josep Carner. Tiene contenidos fundamentalmente culturales que, a partir de la incorporación de Joan Sales, se transformarán hacia reflexión política y nacional. Las diferencias ideológicas y personales acabaron con la publicación al año siguiente. Había, pero, la semilla de una nueva publicación: Quaderns de l’Exili (1943-1947). Esta revista de grupo, fundada con Joan Sales, se convertiría pronto en una de las revistas más activas e importantes. En ella se defensa, en un programa de seis puntos, la unidad nacional de los territorios de habla catalana; la posible intervención de una unidad combatente catalana en la II Guerra Mundial contra los fascismos europeos y la consideración del Nacionalismo como un sentimiento de igualdad de todos los compatriotas. La revista supuso una nueva reflexión –quizás la más innovadora del exilio– sobre "el Desastre Nacional de 1939”, el papel de los intelectuales y de la cultura catalana. Esta revista, o, mejor, las reflexiones del grupo, marcaran profundamente el pensamiento de Ferran de Pol, al que se mantendrá fiel a lo largo de los años.

En 1946 se licencia en Filosofía y Letras por la Universidad de México y consigue en 1948 el grado de Maestro en Letras con la publicación de Notas para un estudio de Ángel Guimerá. Este estudio es una nueva lectura de los discursos y la poesía del dramaturgo. Les interesa el hombre y escritor que opina públicamente sobre política y catalanismo y que expresa sus ideas sociales, religiosas, etc.

Además, Ferran de Pol, al igual que otros exiliados, tendrá una gran variedad de ocupaciones al entorno de la literatura. Publica –junto con otros– una breve historia de la II Guerra Mundial (1944), una guía turística de Cuernavaca (1948), o redacta entradas sobre varios escritores catalanes para el Columbia Dictionary of Modern European Literature (1947), además de escribir reseñas y artículos para la Revista de Filosofía y Letras de la Universidad de México. También traduce al castellano obras de Anatole France y Gustave Flaubert, entre otros.


Toda la estancia mexicana le supuso un paso completo hacia la madurez literaria y personal. Ferran de Pol quedó impactado por México. Como escritor significa la asunción de una serie de características temáticas, estilísticas y culturales del país centroamericano reflejados en dos novelas, un libro de cuentos, una obra de teatro –inédita– y varios ensayos. Personalmente, conoce a Esylt T. Lawrence –una filóloga galesa con quien estudió filosofía y letras, colaboradora de El Nacional y Quaderns de l’Exili– con quien se casaría.

El retorno a Cataluña: la creación de una intensa obra narrativa
Ferran de Pol vuelve a Cataluña a finales de 1948. Desde 1949 ejerce como abogado en Arenys de Mar y Arenys de Munt hasta su jubilación (1988). En 1950 publica, por primera vez tras el exilio, el cuento "Boisard”, en Antologia de contistes catalans (1850-1950), de Joan Triadú. Es una narración escrita antes de la guerra, pero en la que puede verse ya la maestría del narrador y que avanza las características temáticas y estilísticas posteriores. Sin embargo, es el final de una etapa. Durante la década de los cincuenta desarrollará a mayor parte de su obra narrativa, cuyo eje será México. El escritor no dejará de hablar sobre este país hasta tratar de explicar –desde ópticas distintas– el trastorno humano y cultural que le supuso. Así, en 1954 aparece Abans de l’alba, que ya había empezado en México, y que es fruto de su estudio e interés por las culturas pre-colombinas. Es su obra más leída, ya que el uso editorial la convertiría, diecinueve años después, en un libro para la enseñanza del idioma, con un éxito considerable. En él descubre la cosmología maya-quiché a partir de la historia contada en Popol-Vuh (libro sagrado de los mayas), del que hace una reducción y una reescritura. Está perfectamente construida, con un buen trabajo de hipertextualidad, cuestión originalísima en la literatura catalana. Poco después publica La ciutat i el tròpic (1956) –que había recibido el premio Víctor Català el año anterior– con el que "inicia una utilización del mito no ya por la fascinación de lo maravilloso o ancestral, sino como componente íntimo, inseparable de la realidad y de la condición humana.” Incluye una obra maestra, "Naufragis”, y una excelente novela corta, El centaure i el cavaller. En 1960 se edita Érem quatre. Narrada en primera persona por Pau, un exiliado catalán, se usa el mito tolteca de quetzalcóatl para explicar la realidad. Se entremezclan aventura arqueológica y conflicto amoroso con un fondo dramático de fracaso. En 1966 se publica su última novela, Miralls tèrbols, en la que evoca su pueblo natal durante la época de la Dictadura de Primo de Rivera. Significa un cambio en la temática, en el ambiente e incluso en el estilo. Utiliza las técnicas tradicionales con una narrativa que bebe del análisis psicológico y del realismo con el transfondo de la parábola del hijo pródigo.

El periodismo, el ensayo y la literatura infantil
En la década de los sesenta reinicia sus colaboraciones periodísticas, únicamente en catalán, en Serra d’Or, Tele-Estel, etc. Sus escritos van desde la crítica literaria al reportaje cultural o de viajes, sin olvidar la opinión. A finales de esta década empieza su participación continua en Vida Parroquial d’Arenys, en la que tiene especial importancia la sección infantil "Racó de la Mainada”, una verdadera antología de la literatura universal destinada al público infantil. A la vez, será tiempo también de conrear el cuento infantil en Tretzevents y Cavall Fort. Son años de trabajo de traducción reflejados en las novelas de A. J. Cronin (Enllà), Ernest Hemingway (El vell i la mar –considerada por Joan Triadú como una de las mejores traducciones que se han publicado de la obra en cualquier lengua–), Anna Langfus (La sal i el sofre) y Saunders Lewis (La corda del penjat, traducida junto con E.T. Lawrence). También impartirá clases de catalán en Arenys y realizará otras actividades culturales, como la dirección literaria de la discográfica Vergara.

Los años setenta abrirán una época distinta –que ocupa dos décadas– en la obra del escritor de Arenys: el ensayo. En 1973 publica De lluny i de prop, un volumen donde recoge artículos y trabajos dispersos y donde reescribe en catalán parte de las memorias Campo de concentración (1939). Esta reescritura supone un cambio ideológico. Añade ahora una serie de reflexiones, ausentes en el original mexicano, propias de los planteamientos emanados de Quaderns de l’Exili. Reprende también su estudio sobre el dramaturgo Àngel Guimerà con la publicación de varios artículos, y en 1976 recibe el premio Estudi sobre la vida i obra d’Àngel Guimerà del Ayuntamiento de El Vendrell, con Àngel Guimerà, l’home i l’escriptor, que permanece inédita. Escribe en los periódicos Avui, El Maresme, Diari de Barcelona, etc., y continúa escribiendo y publicando narrativa infantil: Sedna (1980), Entre tots ho farem tot (1982) y El gegant i el rabadà. Neu al parc (1993).

Pero lo que marcará realmente estos últimos años en la obra de Ferran de Pol es la ausencia de publicaciones, la obra inédita.

Lluís Ferran de Pol inédito
Uno de los aspectos más llamativos del actual mundo editorial es la falta de publicación de escritores que no se sitúan en los parámetros de lo que llaman modernidad. El mercado editorial en los territorios de habla catalana no acepta con normalidad una obra como la de Ferran de Pol, como tampoco la de otros escritores de su generación o de otras anteriores. Todo lo que no sea literatura básicamente destinada al mercado de la enseñanza, o literatura hecha por escritores o escritoras con una importante presencia en los medios de comunicación, es poco aceptada por las editoriales. Además, Lluís Ferran de Pol ha sido un escritor que ha huido de la reunió pública, de los eventos socio-literarios, i no ha sido nunca amigo de frecuentar los ambientes culturales barceloneses. Todo ello ha tenido un precio y, así, mucha de su obra resta aún inédita. Además, se ha tardado décadas en reeditar algunos de sus libros, como Abans de l’alba y La ciutat i el tròpic, exhauridos hasta 1994 y 1995, respectivamente.

En una visión totalizadora de su obra inédita –con un valor desigual frente a la ya conocida–, podríamos señalar las inacabadas Llengendes del Popol-Vuh o la obra de teatro La princesa que vivia a l’infern (1980), variaciones del Popohl-Vuh i de Abans de l’alba. Ferran de Pol se interesó siempre por la literatura infantil, por la profunda estima que le tenía. Y la escribía con la misma ilusión y dedicación que el resto de su obra. Así, escribe Vilacucut dels núvols (1984), que narra una historia deliciosa de niños que descubren el mundo de los pájaros. En cuanto a la narrativa para adultos, la última novela en la que había estado trabajando hasta hace poco menos de un año es Jo, Ella i el Càntic (1986). Aunque fue finalista al premio Sant Jordi y que su publicación estaba prevista –conserva aún sus galeradas–, no llegó nunca a imprimirse. Es la historia de amor y de muerte del antihéroe Pere Talleda, situada entre el Gales y la Cataluña de los años sesenta.

Ferran de Pol era un hombre de proyectos literarios que, desgraciadamente, no terminaba de desarrollar. Así, diseñó todo un ciclo narrativo, que no escribió, con novelas como Batalla de l’Ebre y L’afusellament del passat, que tenían que formar parte de la Saga del Somni i l’Amargor, de la que conocemos Miralls tèrbols. En cuanto a la narrativa corta, no están recogidos en libro varios cuentos publicados y dispersos en revistas y volúmenes colectivos, además de otros inéditos que tendrían que haber formado parte del volumen Tres peixos i una peixera.


Entre las grandes sombras que tiene el lector sobre la obra y la persona de Ferran de Pol existe un género que el público desconoce como propio del escritor y que, en cambio, él consideraba muy cercano: el teatro. En los años sesenta, animado por la situación literaria del país y el interés por la práctica escénica, asistió regularmente a estrenas teatrales y a los interesantes ciclos de teatro latino en Barcelona. Son testimonio de ello sus artículos en Tele-Estel, que posteriormente serían recogidos en De prop i de lluny. Era una afición compartida con Esyllt, su mujer, que les hizo escribir prólogos, artículos o programas de teatro. Pero Ferran de Pol no lo vive solo como espectador sino también como dramaturgo. Así, escribirá su primera obra, Costa Brava, que optó, sin éxito, al premio Josep Maria de Sagarra (1936). Además, y dentro del ciclo temático de Abans de l’alba, escribió la obra mencionada, La princesa que vivia a l’infern.

En cuanto al ensayo, hay dos nombres que han sido presentes en el interés político y literario de Ferran de Pol: Àngel Guimerà y Francesc Macià. Sobre el primero, ya hemos hablado anteriormente de su estudio inédito de 1976. Sobre el político catalán escribió –animado por Joan Oliver– una biografía: Francesc Macià i el seu temps (revolució de l’heroi). Están redactadas las tres primeras partes del libro, que aún hoy tiene interés, a pesar del tiempo pasado y de las últimas investigaciones históricas.

Muchos escritores recogen sus colaboraciones periodísticas en forma de libro. Incomprensiblemente, hasta este momento, no se ha publicado ningún volumen que recoja este tipo de trabajos publicados por Feran de Pol a lo largo de los años sesenta y setenta. Restan en el olvido de los papeles amarillentos de los periódicos, pero seguro que formarían varios volúmenes. Algunos de ellos serían "Hores Britàniques”, publicadas en el Diari de Barcelona, o también el grupo de artículos sobre Arenys de Mar publicados en El Maresme, que él proyectó titular De la Placeta al Cementiri de Sinera. Mención aparte, por supuesto, merecerían los centenares de artículos de sus colaboraciones en castellano en México.

Para terminar querría mencionar las cartas. Pocas personas no reconocerían como parte intrínseca de la obra de un escritor su correspondencia, ese fragmento de la literatura más personal. También Ferran de Pol escribió i recibió muchas. Restan inéditos los epistolarios –entre otros– con Salvador Espriu, Joan Oliver, Xavier Benguerel y Joan Sales, su editor, su compañero en las armas y las letras.

Para los que hemos tenido la suerte de conocerlo, nos quedará también el Ferran de Pol oral, lúcido e irónico, pero rotundo. Un hombre que sedujo a los jóvenes de Arenys con las conversaciones en su emblemático despacho en Pas sota Estudi o en las tertulias de la Biblioteca P. Fidel de Fita. O un Ferran de Pol que los últimos año, quiero rememorarlo aquí, al caer la noche y frente a nuestra mar, se emocionaba recordando la Batalla del Ebro o se irritado contra los bárbaros que quieren deshacer la unidad de la lengua catalana.

Tras su traspaso, a todos nos resta la luz de sus libros, la luz futura de los nuevos lectores y las nuevas lectoras de los territorios de habla catalana.

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