Se ha escrito...

For a writer, twenty-three years living in foreign surroundings where the daily experiences through which he related to the world had been replaced by alien rules of behavior -in other words, the experience of having been banished- were bound to be transformed into first-rate literary material. Pere Calders shaped his experience into several short stories, one novella and a novel. The five stories about Mexico ("Fortuna lleu", "La vetlla de donya Xabela", "Primera part d'Andrade Maciel", "La verge de les vies" and "La batalla del cinc de maig") and the novella Aquí descansa Nevares were published at different times, yet form a body of work with an identity of its own whose basic narrative theme is centered on Mexican Indians and their behavior.

Joan Melcion, "Mexico in the fiction of Pere Calders", Catalan Review, vol. X, nº 1-2 (1996)

La visión "contrastiva" del mundo americano [...], sostenida por una descripción focalizada desde el punto de vista europeo, se amplifica y se potencia en la producción de tema mexicano de Pere Calders [...], especialmente en la narrativa corta: la brillante incursión en la, según el autor, "rara, pequeña y desesperada historia del indio" que constituyen las narraciones de Gent de l'alta vall y Aquí descansa Nevares. Calders ha manifestado a este propósito que es en el escenario americano donde la ambigüedad y la irresolución que caracterizan el comportamiento humano universal se dan en su dimensión más elevada; pero es, además, el espacio que mejor permite la fabulación sobre diferentes formas de regulación de la existencia individual o social, ni que sea para constatar nuevos fracasos o absurdos en cualquiera de ellas.

Maria Campillo, "La literatura catalana en el exilio", Ínsula, nº 627 (marzo 1999)

Evidentemente, el primer rasgo que distingue estas narraciones de las demás es su contexto geográfico y humano: el mundo de los indios americanos. A partir de él, se construyen unos relatos que tienen, respecto a la tónica general de las demás narraciones, otra peculiaridad: arrancan de hechos reales y concretos, vividos de cerca por el propio autor, y, por lo tanto, desaparece o queda muy disminuido el recurso de la deformación inventiva. Aquí, los cuentos pueden ajustarse a situaciones verídicas, y si hay una "re-creación" imaginativa, ésta podría haber sido perfectamente plausible a partir de datos reales observados por el narrador. Tienden, así, a objetivarse, que es tanto como decir que el narrador pasa a ocupar un plano más discreto y deja que la acción se explique más por sí misma y se vuelva más humanizada. Por otra parte, el efecto humorístico, en otros lugares buscado de forma premeditada, queda también mucho más mitigado; el autor se inclina, más bien, hacia una conducta comprensiva, no desprovista, sin embargo, de una sonrisa crítica y distante. El humor, por decirlo de alguna manera, se estiliza aún más y toma una cierto impulso lírico [...]

La ironía, naturalmente, no puede estar ausente al tratarse de unos cuentos netamente caldersianos, aunque, como ya hemos dicho, no se entrega nunca, de forma resuelta, hacia el humor como finalidad, sino que, más bien, es producto de la mirada crítica con la que el autor contempla el mundo mexicano y sus figuras. Es, en cierta medida, un recurso de desmitificación de la pureza primaria de los indígenas, a la vez que un procedimiento para desenmascarar todas las convenciones y todos los tópicos de un entorno social "moderno", detrás de los cuales se esconde un proceso de deshumanización de los principios y de las necesidades vitales de la existencia.

Los indios mexicanos adquieren la categoría de personajes caldersianos porque trastornan todos los valores que para nosotros son normales. Saben resolver con una sorprendente simplicidad cuestiones tan sofisticadas para un hombre de mentalidad occidental como pueden ser las relaciones matrimoniales, la creación artística, la justicia [...] e incluso la filosófica relación entre la vida y la muerte, del mismo modo que recargan de una aparatosa liturgia los hechos considerados como más banales por un occidental [...].

La relación hombre-realidad-humanidad puede presentarse como pura especulación abstracta -y, de hecho, eso es lo que son algunos de los cuentos "fantásticos" de Pere Calders- o bien concretarse, como es el caso presente, en un conflicto de origen social, de acuerdo, sin embargo, con el planteamiento general de cuestión [...] aquí, la relación hombre-realidad se circunscribe a situaciones más o menos verídicas, narradas con un aparente objetivismo: el carácter insólito de las propias situaciones y el exotismo del escenario ya configuran el "distanciamiento" con respecto a la realidad cotidiana del lector, que suple el que tenía que provocar el narrador, mediante el recurso de la "distorsión" y la "transformación" del orden lógico, a fin de obtener el efecto de irrealismo premeditado de otras historias".

Joan Melcion. Introducció a Pere Calders. Aquí descansa Nevares i altres narracions mexicanes (Barcelona, Edicions 62, 1998)

Paz es un analista que intenta explicar México en abstracto; Rulfo es un realista cuyas narraciones cortas comprimen el horror crudo de la vida del campesino. Las narraciones mexicanas de Calders están en contraste en el tratamiento del tema de ambos autores, y se caracterizan por una distanciada y sonriente indiferencia. Aquello que a Rulfo le ultraja (la miseria, la ignorancia y la injusticia de la vida) es lo que atrae a Pere Calders, como extranjero, por su peculiaridad. Evidentemente, las intenciones literarias de cada autor son diferentes, y sólo se puede concluir que, como extranjero, Calders no se encontraba motivado, como sí lo estaba Rulfo, para realizar crítica social. Siendo un europeo en México, sin inclinación ni obligación de integrarse al sistema de vida del país, Calders, juiciosamente, dejó la tarea del análisis crítico y la investigación psicológica en manos de los autóctonos. Para sí mismo, se asignó la tarea igualmente válida de describir el carácter mexicano desde fuera, con todo el pintoresco detalle externo y la delicadeza, fascinado por la "rara, pequeña y desesperada comedia humana" que se representaba a su alrededor.

Amanda Bath. Pere Calders: ideari i ficció (Barcelona, Edicions 62, 1987)

El autor ha escrito...

Con todo, debo admitir que mi obra, sin la estancia en México, sería diferente, pero no debido al país que me acogió, sino por haberme ido del mío: en la obra no influyó México, sino la añoranza y, como consecuencia, un deseo de evasión, de huir de la realidad dura de cada día [...]. Sin embargo, tengo que decir que los mexicanos no son un pueblo cualquiera; he viajado bastante y puedo afirmar que son un pueblo que impresiona: el indio es realmente impresionante, con una personalidad y un carácter muy singular, de manera que, entre nosotros, la gente tiene una idea muy equivocada de ellos [...]. De mis cuentos mexicanos, no hay ninguno que sea absolutamente inventado, todos son escritos a partir de hechos reales [...]. Son cuentos realistas porque trato de expresar algo que vivía y en que lo que me impresionaba era, precisamente, la mezcla de la realidad con el absurdo, porque hacen, con absoluta naturalidad, las cosas que a nosotros nos parecen las más extrañas de este mundo [...].

Con respecto a México, ni siento ni puedo sentir odio alguno. Amor, en cualquier caso. Yo he sido mal interpretado, porque alguien, en algún momento, ha pensado que odiaba la tierra que me acogió. Y no es así: lo que hice fue, como espectador, la comprobación de una gente y de una realidad que me sorprendían [...]. Son una gente que nos acogieron con una generosidad total [...] te sentías realmente libre. Pero no me sentía integrado, porque ellos mismos, y esto ya lo he explicado, mantienen una especie de prevención contra el occidental, contra el hombre blanco, porque tienen una mala experiencia: todos les han ido a explotar; o son frailes o son guerreros, o son los activistas, digámoslo así, de tipo social, todos les llevan una verdad que han de entender, y si no a garrotazos [...]. Y no hay complejo de inferioridad en esto.

Testimonio de Pere Calders a Josep Faulí, "Paraules i notícies de Pere Calders, senyor d'Antaviana", Serra d'Or, nº 240 (1979)

Amo a mis personajes mexicanos, los trato con una íntima ternura. Si no se nota, si parece otra cosa, es culpa mía, un mal dominio del arte de escribir. He intentado contar su peculiar forma de defenderse de la gente que siempre halla el sistema de disfrazar la necesidad de salvarse o de prosperar con especulaciones más o menos sutiles, poco o muy conscientes.

Pere Calders. Prólogo a L'ombra de l'atzavara (Barcelona, Edicions 62, 1995)

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