Fragments de tres cartes enviades per Jaume Vidal al seu pare, Josep Vidal, des de Madrid, durant l'època en què va estudiar per a les oposicions a notari


15 d'abril de 1951

[...] En el colegio estoy estupendamente considerado, me entiendo muy bien con todo el mundo y me hallo en un ambiente favorable al estudio y a todo lo que implique una actividad intelectual (leer Poesía, Literatura, que esto, por más que haga, hagáis o hagan, no conseguiréis arrancármelo de mí). Pedir que no escriba ahora y espere a ganar la oposición es pedir a un niño de pecho que no mame y espere a tener dientes para comer, pedir a la higuera que no dé fruto porque aún no han llegado los dueños de la finca.


31 de maig de 1951

[...] Siempre he creído en la importancia de lo que llaman las virtudes burguesas. Lo que no puede ser es que por ellas, por la discrepancia de ellas, se separen afectos, personas, vidas enteras.

[...] Seguramente pasó que tú me imaginaste, inventaste diría casi, de una manera determinada y yo resulté ser de otra, porque hay una serie de aspectos de la personalidad que están por encima de la educación y del ambiente en que se vive. Esta diferencia entre la ilusión y la realidad ha sido siempre lo que ha levantado estos setos entre nosotros. Yo creo que estas cartas han servido, en parte, para segarlos. Sería preciso acabar la tarea. Si lo lográramos, aceptándome tú como soy y esforzándome yo en ser como tú me deseas, habríamos alcanzado una de las más bellas cosas que se pueden alcanzar en esta vida: la alegría.


21 de juny de 1951

[...] El hombre tiene un alma que vestir también, como el cuerpo, y alimentar y defender y salvar. Si la mayoría de los hombres tienen estas necesidades del alma atenuadas o disminuidas por la prevalencia en ellos del cuerpo, no es tanto porque así sea en realidad como porque ellos se lo creen y la prueba está en que estos hombres se dan siempre a la evasión. O sea, se dejan absorber por una tarea de tipo práctico, utilitario que les impide pensar, oir los gritos del alma arrinconada.

[...] Tú me dices que no entiendes mis cartas ni mis versos. ¿Cómo es posible? Bueno, mis versos tampoco los entiende Guillermo Colom. Pero yo creo que tú deberías entenderlos. Si les hubieras dado importancia, aunque sólo fuera la importancia que yo doy a la administración del dinero... Pero te ha parecido siempre muy tonto esto de escribir versos, muy inútil, completamente secundario.


Documents extrets del fons Vidal-Capmany (Biblioteca de la Facultat de Lletres de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona)


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